martes, 5 de junio de 2007

Postmortem Video Home

-Filmarlo. Sí. Encenderé la cámara y lo grabaré para que no queden dudas sobre lo que pasó. Además puede ser que alguien llegue a usarlo. Sería algo excepcional, sin trucos, sin efectos especiales, en vivo.

Eso pensaba Martina mientras miraba un espejo que reflejaba su rostro. Sólo desvió su vista hacia un resplandor que escapaba de sus manos. Las sentía frías y ansiosas, pero decididas. Cuando volvió su mirada hacia el espejo, su cara ya no estaba allí. En cambio, se amontonaban rostros de seres queridos. Sus caras se veían distintas a la de ella. Dejaban escapar expresiones de dolor, desconcierto y sorpresa. Lamentable sorpresa. Algunos –sensibles- dejaban caer lágrimas de sus ojos.

El resplandor que desviaba su atención era un reflejo del arma que Martina pensaba [deseaba] usar contra sí misma. No era un arma común, escupía balas de humo; y eso era lo que la fascinaba. No podía resistirse a la imagen de su cabeza llena de humo. No dejaba de imaginar cómo se vería. Se había obsesionado. Luego de pensar cuál sería el camino más directo, un fuerte estruendo la ensordeció.

La última imagen registrada fue una confusa escena compuesta de humo rojo y ojos desorbitados. Los buenos observadores también pudieron percibir una siniestra y placentera sonrisa oculta tras el rojo y el humo.







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